Se levanto como cada mañana, encendió la cafetera, se fue al salón y encendió el ordenador, tenia la costumbre de leer el periódico mientras desayunaba, volvió a la cocina preparo el café en el filtro y lo enchufo a la maquina, mientras el caliente y gorgoteante café salia a chorros hacia su taza de lunares, aquella que se regalaron un día especial, miro por la ventana y pensó que debía hacer bastante frió esa mañana, las plantas estaban cubiertas por la escarcha, así que tendría que abrigarse cuando saliera, siguió mirando por la ventana y vio al pequeño cascabel jugando con una hoja, se revolcaba, la mordía, y le daba pequeños golpes con las patas, adoraba a ese gato, eran tan listo y a la vez tan inconsciente. cuando el café termino de salir lo sostuvo entre las dos manos para calentárselas y lo olio, le encantaba ese olor por las mañanas, era tan revitalizante. cogió dos rebanadas de pan y las puso en el tostador, les unto mantequilla y miel y se sentó en el salón delante del ordenador para poder disfrutar una vez mas de su ritual de desayuno que tanto le gustaba.
Encendió el ordenador y al ver la foto del fondo, sonrió, que buenos momentos había pasado a lo largo de su vida y seguiría pasando, eso lo tenia muy claro, se fue al buscador y busco los dos periódicos que solía leer todas las mañana, también miro sus redes sociales, twitteo algo y siguio desayunando escuchando alguna de sus canciones favoritas. Ese era el ritual y a ella le encantaba, sin el las mañanas no empezarían igual de bien, eso lo tenia muy claro.
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