domingo, 26 de octubre de 2014

Tiempo

No quiero saber nada del tiempo que se demora en comernos lento, solo quiero saber de los minutos que surgen de ello, quiero saber de la esperanza que encierra el sueño, de los milagros que acarrea el viento y de las palabras que se eternizan en un momento.

No quiero ser esclava de sueños que me comen por dentro, prefiero vivir libre y soñar despierta. Prefiero balancearme herida a tumbarme en el suelo, dejadme escapar en un destello, en una palabra, en una mirada en el ultimo resuello, dejadme ser libre y vivir sin tiempo.


Siempre con una chispita de felicidad.
Valle.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Dolores.

Muchos días me pregunto: -¿Por qué cuesta tanto a veces aceptar el pasado, si total es solo eso, pasado?. Somos, lo queramos o no, en lo referente al dolor seres egoístas, que a la mínima que nos hagan daño intentamos cortar de golpe la conexión total con ese aspecto y nos encerramos en nosotros mismos para sobrevivir, es algo intrínseco en el ser humano diría yo, pues no creo que ninguno seamos capaces de ante un dolor o el recuerdo de algo que nos hizo daño quedarnos quietos y aguantar el chaparrón. 

Este aspecto hace que a lo largo de los años vayamos perdiendo personas, bien sea por que nos hicieron daño, queriendo o sin querer, o bien por que nos recuerdan demasiado a un momento doloroso de nuestra vida. Cuando al paso de los años nos damos cuenta de que fuimos estúpidos al ser tan radicales, ya en algunos momentos, es demasiado tarde y en otros nos cuesta demasiado volver a tener el mismo sentimiento sobre una persona que teníamos antes de que estuviese relacionado con un mal hecho.

Quizás solo sea cuestión de tiempo o cuestión de corazón, pero si fuéramos un poco mas conscientes de que no es necesario perder tanto para recuperarnos no sufriríamos tanto por tiempos pasados, no dejaríamos personas atrás, ni eliminaríamos de nuestras mentes momentos, que a pesar de traernos malos recuerdos, también fueron buenos, seriamos algo mejores y mas sinceros y respetuosos con nosotros mismos.

Hace no muchos días en un momento realmente malo de mi vida escribí esta cita, que me salio de lo mas hondo y que me recordó por que hay que temer menos a dolor y vivir un poco mas:

"Hay dolores que pican, dolores que se te agarran al pecho, dolores amargos y luego están los dolores que de verdad duelen, los que te hacen dar un respingo de la vida, que te muestran en tus propios ojos lo que de verdad es sufrir, y te enseñan a diferenciar entre esos anteriores dolores que al final sueltan y acaban aligerando y los que de verdad te marcan y te hacen ver que la vida es, valgame la redundancia, para vivirla, para lucharla, para disfrutarla, para coger cada minuto con la mano y estrujarlo hasta que no quede ni un segundo malgastado, ni una milésima mal vivida. Por que la eternidad no es el futuro, es el presente que nos rodea y que nos brinda las mas maravillosas situaciones y oportunidades".

Y por ultimo y para terminar con este pequeño desahogo de hoy os dejo con una cita de Napoleon Bonaparte que mas de una vez me ha hecho pensar en todo esto:

 "Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse a él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado".

Siempre con una chispita de felicidad, feliz semana.
Valle

sábado, 11 de octubre de 2014

La insoportable levedad del lector.


La mayoría de veces cuando le comentas a alguien que vas a leer un libro lo único que recibes es un: - ah y ¿tu lees?. Y la respuesta que yo doy siempre es la misma: - Pues claro, ¿por que no iba a hacerlo?.

Pero otras veces te encuentras con alguien que te dice:  "Ese libro es horrible, no te lo leas", "vaya perdida de tiempo" o los otros que se deshacen en halagos con el "te va a encantar", "es increíble". Yo no suelo hacer demasiado caso a estas recomendaciones, por que a la hora de leer cada persona es un mundo, y es justamente esto lo que me ha pasado al leerme una de las obras maestras de la literatura mundial "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera. La mayoría de personas me decían que menudo tostón, que era demasiado profundo para entenderlo, que era un rollo y muy pocos me dijeron lo que al leérmelo he acabado pensando yo "vaya pasada macho" así me salio la frase del alma cuando al leerme la ultima pagina lo cerré y me quede dándole vueltas a todas las ideas del libro.


Es un libro denso por supuesto, ningun libro se llama la "insoportable levedad del ser" para acabar hablando de ir a comprar el pan un domingo. En el libro se trata de una manera casi mágica el amor y el desamor, y lo que ello provoca en una peculiar pareja que lo protagoniza, Teresa y Tomás, que nos muestran en cada uno de sus cortisimos capítulos como un sentimiento tan esencial puede hacerte pasar por los peores momentos de tu vida, pero que también es capaz de darte lo mejor de ella.


Kundera usa como base o idea principal de este libro la idea de Parmenides del "eterno retorno"lo leve y lo pesado, esta oposición entre lo leve como lo bueno y lo pesado como lo malo es una vision del mundo dividido en dos polos lejanos e imposibles de reconciliar. Tambien Kundera hace referencia a Beethoven como una refencia al destino con la frase "Muss es sein? Ja, es muss sein". ¿Por que es insoportable lo leve si es lo bueno?, es lo que os preguntareis ahora ¿no?. Eso es algo que tendreis que averiguar leyendo el libro, que por supuesto es increible y apasionante, a la vez denso.

Aqui os dejo el fragmento que mas me ha gustando del libro para que penseis un poquito y recapaciteis este fin de semana:

"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. "
 (Milan Kundera, La inevitable levedad del ser)

miércoles, 1 de octubre de 2014

La realidad irreal

Hemos hecho de nosotros seres antagónicos, contrarios a lo que eramos en esencia, libres, que ínter-actuaban con una realidad presente no efímera que nos rodeaba y que nos sigue rodeando aunque no seamos capaces de verla. Hoy en día no nos podemos declarar libres como lo eramos antes cuando hablar con alguien significaba verse la cara y te podías enamorar de una mirada, de una sonrisa... Ahora nos encontramos anclados frente a pantallas de televisión, de ordenadores, de teléfono incluso de relojes que nos hacen que nos olvidemos de lo que hay fuera y nos quedemos absortos mirando una realidad muy irreal, una irrealidad que nos lleva a ser diferentes de lo que somos en esencia, se nos ha olvidado que somos de verdad, nos hemos convertido en maquinas llenas de envidias, remordimientos, llenas de prejuicios que nos pudren por dentro y nos convierten en auténticos autómatas que solo procesan la realidad irreal de las pantallas, esclavos de un tiempo que no gastamos y de unos amigos que no conocemos.

Muchas veces cuando camino por la calle, yo cambien absorta mirando el reloj por que voy tarde, o mirando el móvil por entretenerme, me doy cuenta que he llegado de un sitio a otro sin fijarme en nada, ni en la gente, ni en las tiendas, ni en con los coches, en esos momentos me doy cuenta lo que es esa irrealidad y cabreada meto el móvil en el bolso e intento disfrutar un poco de lo que me rodea, quizás poco a poco y con estos pequeños impulsos vuelva a la realidad mas a menudo y me acuerde que tras esas pantallas hay personas a las que quiero ver en carne y hueso, a las que quiero abrazar por que las echo de menos o a las que quiero besar, por que esta irrealidad empieza a pesar demasiado en nosotros.

Seres reales de mundos irreales, despertad!