La mayoría de veces cuando le comentas a alguien que vas a leer un libro lo único que recibes es un: - ah y ¿tu lees?. Y la respuesta que yo doy siempre es la misma: - Pues claro, ¿por que no iba a hacerlo?.
Pero otras veces te encuentras con alguien que te dice: "Ese libro es horrible, no te lo leas", "vaya perdida de tiempo" o los otros que se deshacen en halagos con el "te va a encantar", "es increíble". Yo no suelo hacer demasiado caso a estas recomendaciones, por que a la hora de leer cada persona es un mundo, y es justamente esto lo que me ha pasado al leerme una de las obras maestras de la literatura mundial "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera. La mayoría de personas me decían que menudo tostón, que era demasiado profundo para entenderlo, que era un rollo y muy pocos me dijeron lo que al leérmelo he acabado pensando yo "vaya pasada macho" así me salio la frase del alma cuando al leerme la ultima pagina lo cerré y me quede dándole vueltas a todas las ideas del libro.
Es un libro denso por supuesto, ningun libro se llama la "insoportable levedad del ser" para acabar hablando de ir a comprar el pan un domingo. En el libro se trata de una manera casi mágica el amor y el desamor, y lo que ello provoca en una peculiar pareja que lo protagoniza, Teresa y Tomás, que nos muestran en cada uno de sus cortisimos capítulos como un sentimiento tan esencial puede hacerte pasar por los peores momentos de tu vida, pero que también es capaz de darte lo mejor de ella.
"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes. "
(Milan Kundera, La inevitable levedad del ser)
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